Pero que nadie trate de poner un dique a la marea juvenil. Lo que la juventud necesita es un canal por donde dirigir sus energías vitales para fertilizar ese futuro al que aspiran; necesitan unos ideales que galvanicen su espíritu y los protejan de desviaciones contrarias, y estos ideales no les pueden ser impuestos, sino que han de ser los que ganan a la juventud por la propia fuerza de atracción de su mística.
Manuel Hedilla
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